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Actualidad MARZO - 2023 1263

Wall: "Los bioinsumos son como clones de Messi, los metés a jugar y ganan"

Wall: "Los bioinsumos son como clones de Messi, los metés a jugar y ganan"

“Para nosotros que somos un país futbolero, los bioinsumos son como clones de Messi. Uno mete a Messi en la semilla y él hace que toda la rizósfera juegue y salga campeón del mundo“, disparó el doctor en ciencias bioquímicas Luis Gabriel Wall, director del Centro de Bioquímicas y Microbiología de Suelos del Departamento de Ciencias y Tecnologías de la Universidad Nacional de Quilmes, durante su disertación ente la atenta mirada de cientos de asistentes al 2º Encuentro Nacional sobre Producción con Biológicos que se realizó en Venado Tuerto.

El especialista en suelo vivo consideró que “hay que empezar a pensar es en el uso de bioinsumos como una herramienta en el manejo del sistema” y, además, se refirió a uno de los temas calientes en el sector agropecuario: “Hay un debate entre lo agroindustrial y lo agroecológico como si fueran dos mundos diferentes, creo que se puede llegar a una especie de camino intermedio”.

La biología, el arma para potenciar rindes

Wall sostiene que “con una mirada biológica, con herramientas como son los bioinsumos, se puede empezar a construir otra manera de producción”, aunque reconoce que no se trata de algo que pueda ocurrir de forma inmediata.

“Hay que empezar a pensar el manejo de los bioinsumos como herramientas de manejo de la microflora de la planta. Como una herramienta para la transición famosa de modelo de producción”, afirmó el especialista en suelos.

Ante un auditorio lleno Wall dijo: “les voy a patear el tablero” y propuso “pensar los bioinsumos como una herramienta de transición de modelo a modelos de procesos que incluyan la biología del suelo”.

“Hay un error si seguimos insistiendo en la palabra bioinsumos. De esa manera, lo único que estamos haciendo es suplantar insumos químicos por biológicos y seguimos con la misma lógica de un mundo capitalista”, indicó.

Por eso, sugirió “ir a un mundo de procesos, en el que la agricultura sea el manejo de esos procesos y la herramienta esté en las manos del productor y de ustedes”, dijo arengando a los asistentes entre los que se encontraban profesionales ingenieros agrónomos en su mayoría. “Tienen la herramienta”, agregó y planteó que cuando recorrió la muestra vio que los bioinsumos funcionan pero también que hay mucha cantidad. “Están agregando sustancias de origen vegetal, combínenlas”, arengó y propuso “mirar las cosas de una manera que hasta ahora no miramos”.

Para Wall “hay mucho desarrollado. Ahora es momento de “probar los bioinsumos, combinarlos con la posibilidad de bajar los niveles de fertilizantes y ver qué pasa”. Es más, destacó: “La humanidad tiene una agricultura dependiente del fertilizante químico, es como una persona dependiente de un medicamento al que tenés que sacarlo de esa situación y permitirle que el sistema se regenere biológicamente. Esa regeneración se ve en cierto tipo de agroecología. El sistema tiene todo para regenerarse, hay que hacer mayor observación a campo y comunicarse con la academia, por ejemplo”.

—¿En qué lugar está posicionada Argentina en la aplicación de biológicos? ¿Cuáles son las perspectivas para el país?

—Trabajo en biológicos desde la academia desde hace 30 años, los vi nacer a todos los que están acá (por las empresas presentes en la muestra). Los bioinsumos dan la oportunidad de empezar a cambiar la matriz de producción. Actualmente y acá mismo se presentan como la alternativa a los agroquímicos, que es una matriz de producción que existe. Lo que ocurre es que lo que sabemos hoy del suelo habla de otra complejidad biológica y lo que hacen los bioinsumos es que se convierten en una herramienta para que la humanidad intervenga en esa biología del suelo. No me refiero a que reemplace a un fertilizante o un agroquímico por otro producto de origen biológico que sería en principio mejor. Lo biológico puede ser un porquería, como lo químico puede ser perfecto. Lo que hay que empezar a pensar es en el uso de bioinsumos como una herramienta en el manejo del sistema. Creo en todo lo que se ha desarrollado. Hay todo un ejército, pero daría la batalla para otro lado.

—¿Para qué lado?

—Para colonizar un nuevo espacio, generar una agroindustria con otra base. Hay un debate entre lo agroindustrial y lo agroecológico como si fueran dos mundos diferentes, creo que se puede llegar a una especie de camino intermedio. Lo que más me preocupa es lo agroindustrial, que genera problema ambiental por el volumen. Me parece interesante que con una mirada biológica, con herramientas como son los bioinsumos, se puede empezar a construir otra manera de producción. No es inmediata. No estoy diciendo “cerremos las cortinas, dejemos el fertilizante”, pero podemos empezar a trabajar con otra idea de cómo funciona el sistema. Está ahí. El conocimiento que tenemos en la región, la experiencia de volumen de cultivo en siembra directa que tenemos en el país, que para mí es como una especie de experimento planetario que solo equiparan Brasil y Estados Unidos, nos pone en una situación de absoluto liderazgo.

—¿Qué hay que ajustar para encarar ese camino?

—Hay que coordinar esfuerzos y eso requiere recursos y tienen que provenir del sector productivo y del gobierno. Es así de fácil. Me la paso gritando: ¡Hagamos algo!. Por eso me parece tan interesante la opinión pública, que digan “no nos fumiguen más” es muy interesante. Ponen un freno a algo que es un problema. Ya no tiene sentido que el glifosato, que es en principio un herbicida muy interesante como herramienta química, se haya convertido en una especie de monstruo, con toda razón. No tiene sentido que el agua de Pergamino tenga trazas de glifosato. Eso es porque ha habido un muy mal uso de algo. Hay que cambiarlo y hay que cambiar la cabeza primero. Hay que venderlo de otra manera.

—¿En el actual escenario es posible que ocurra el cambio a favor de los bioinsumos?

—Alguien me dijo, vas a Agribio y el problema es que está todo seco. Vine manejando desde La Plata y vi que hay mucha sequía pero los campos estaban sembrados, la soja estaba nodulada, por ejemplo. Sobre la manera en la que se maneja el agua, uno puede hacer la danza de la lluvia, pero la biología del suelo bien manejada ayuda a retener la poca agua que existe en el sistema. Los bioinsumos pueden ser una herramienta, no para resolver el problema del agua pero sí para manejarlo mejor. Ayudan a la biología del suelo a hacer la estructura del suelo y que esa estructura retenga más agua.

—¿El contexto global que demanda mayores certificaciones y trazabilidad puede influir lo suficiente para lograr el cambio de paradigma, de modelo productivo?

—Me parece que hay un límite. Si bien la necesidad de producir existe y de hacer negocios, somos un país que dependemos de la exportación y seguimos dependiendo de la soja por más que nos parezca mala. Se puede hacer soja construyendo suelo. Hay muchos productores que lo saben, es cuestión de difundirlo más. Es como promover las buenas prácticas, darle premios al que hace las cosas bien, castigar al que hace las cosas mal. Llevar el sistema hacia otro lugar, estoy recontra convencido.

—¿Lo biológico permitirá responder a la necesidad de producir más con la misma extensión de tierra?

Sin dudas es el camino. La estrategia de producir más extendiendo la frontera agrícola, que es lo que hace la humanidad, tiene los problemas como lo que se vieron hace poco en los diarios de la voladura de los suelos del Chaco. Se dijo que se habían volado por la sequía, pero fue porque se llevaron puesto los bosques chaqueños para sembrar soja. Eso es un crimen ambiental, no hay otra palabra. ¿Cómo hacés para producir mejor en los suelos que ya tenés? Haces más biología del suelo y los mismos suelos que producen menos pueden producir más. Eso lo muestra la academia, la ciencia en el mundo y nosotros en Argentina. No hay excusas para no hacerlo. Hay muchos intereses contrapuestos, es cierto, pero para eso está el gobierno, para eso hay un Estado.



FUENTE: Patricia Martino

Agroclave

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