Trazabilidad, regulaciones internacionales y agricultura regenerativa en RTRS
Con una mirada puesta en los próximos veinte años de gestión y en la necesidad de consolidar cadenas de valor más creíbles, medibles y transparentes, la Mesa Redonda de Soja Responsable (RTRS) llevó a cabo los días 3 y 4 de septiembre su Conferencia Internacional 2026 en Ámsterdam. La convocatoria reunió a más de 150 participantes y representantes de más de 80 organizaciones de 17 países, además de contar con 42 disertantes que debatieron sobre el futuro de la producción agrícola responsable.
Sostenibilidad con resultados prácticos
En el discurso inaugural, Juma Martins, presidente del Comité Ejecutivo de RTRS, remarcó que este vigésimo aniversario debe funcionar como un punto de partida para afrontar la siguiente etapa de la asociación. En un escenario donde los compromisos corporativos exigen mayor rigor, Martins subrayó que la producción responsable necesita ser «creíble, trazable y medible» a lo largo de las cadenas agrícolas reales. “La ambición solo importa si podemos convertirla en algo que funcione en la práctica. De lo contrario, sigue siendo solo eso: ambición”, sostuvo.
Por su parte, la directora ejecutiva de RTRS, Marina Muscolo, enfatizó la vigencia del propósito fundacional de la entidad: sentar a la misma mesa a actores con intereses diversos para generar consensos. “El diálogo no es el punto de llegada. El cambio lo es”, afirmó al invitar a transformar el debate en acciones concretas.
Los ejes centrales: EUDR, Trazabilidad y Carbono
Uno de los temas dominantes de las jornadas fue la implementación del Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación (EUDR). Los especialistas coincidieron en que la trazabilidad ya no debe concebirse únicamente como una herramienta de cumplimiento normativo, sino como una infraestructura de información clave para optimizar la gestión de riesgos y la confianza sectorial.
En paralelo, el carbono y la agricultura regenerativa acapararon gran parte de las discusiones técnicas. Helen Estima Lazzari, consultora de RTRS, adelantó que la asociación trabaja para integrar soluciones de carbono dentro de su esquema de certificación: “El objetivo no es crear un nuevo crédito de carbono, sino definir la mejor solución e incorporar ese valor directamente en la certificación de soja”. Asimismo, se debatió sobre el potencial de la agricultura regenerativa y la necesidad de homogeneizar metodologías de medición y verificación de impactos ambientales.
La tecnología y la inteligencia artificial (IA) también ocuparon un lugar estratégico. Mediante el uso de datos geoespaciales, monitoreo satelital y automatización, el sector busca procesar grandes volúmenes de información para mejorar los procesos de verificación y reducir costos operativos, garantizando datos útiles para la toma de decisiones.
Fuerte impronta de Latinoamérica
Latinoamérica tuvo una participación transversal en la agenda, aportando la perspectiva clave de una de las regiones productoras más importantes del mundo. Durante el 2025, Brasil alcanzó más de 2 millones de hectáreas certificadas y 8,5 millones de toneladas de soja certificada RTRS. En el resto de la región, la superficie superó las 470.000 hectáreas y 1,4 millones de toneladas, destacándose Argentina con más de 370.000 hectáreas.
Además, 35 de los 41 nuevos sitios certificados bajo el Estándar RTRS de Cadena de Custodia en 2025 se localizan en Latinoamérica, abarcando a países como Paraguay, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y Panamá. Representantes de Argentina y Brasil participaron activamente en las discusiones sobre fechas de corte (cut-off dates), normativas europeas y conservación en los territorios productivos.
En Latinoamérica, RTRS fortalece una red de alianzas estratégicas con organizaciones vinculadas a producción sustentable, trazabilidad, biodiversidad y desarrollo territorial. Entre las iniciativas actualmente en curso se destacan ProYungas; Aapresid y CPIA.
Mirando hacia el futuro y los próximos 20 años
La conferencia incorporó perspectivas disruptivas sobre el porvenir de los sistemas alimentarios. El futurista Mark Stevenson instó a elevar la ambición global señalando que la producción mundial de soja bajo el Estándar RTRS representa actualmente un 1,9%, planteando el reto de escalar esa cifra de manera radical (“ahora, transformémoslo en 100%”).
A su vez, Ilektra Kouloumpi (Doughnut Economics Action Lab) propuso repensar la producción bajo los límites ecológicos del planeta y las necesidades sociales, mientras que Justin Adams (Ostara) introdujo el concepto de Shared Interest (interés compartido) para enfatizar la importancia de construir sistemas resilientes frente a los shocks climáticos y geopolíticos. Por su parte, Poran Potiguara (The Nature Conservancy) remarcó que conservación y producción deben marchar en paralelo, destacando el rol fundamental de los pueblos indígenas en la gobernanza ambiental de la Amazonía.
Para dar continuidad a estos intercambios a lo largo del año, RTRS presentó su Comunidad RTRS, una plataforma virtual de colaboración destinada a sostener el diálogo entre sus más de 200 miembros globales.
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