Los bioinsumos avanzan en Brasil. No hay nuevos datos de Argentina
El mercado brasileño de bioinsumos mantuvo su expansión durante el primer semestre de 2026, con un crecimiento tanto en valor como en superficie tratada. Sin embargo, los retrasos regulatorios generan preocupación sobre la capacidad del país para transformar el avance de la adopción en mayor competitividad industrial.
Según datos divulgados por CropLife Brasil, el mercado brasileño de bioinsumos movilizó R$ 1.820 millones durante los primeros seis meses de 2026, un aumento del 9,6% frente al mismo período de 2025. La superficie tratada alcanzó 46,2 millones de hectáreas, con un crecimiento interanual del 18,3%.
El incremento de la superficie por encima del valor comercializado refleja una mayor incorporación de los productos biológicos en las operaciones agrícolas brasileñas, según Mauro Heringer, director de Relaciones Internacionales de la Asociación Brasileña de Industrias de Bioinsumos (ABINBIO) y cofundador de EKOA Life Sciences.
“Los números del primer semestre de 2026 confirman la expansión de los biológicos en Brasil, pero también exponen el costo económico y estratégico de la demora en la reglamentación de la Ley 15.070/24”, afirmó Heringer.
Los bioinsecticidas lideraron la expansión del mercado, impulsados principalmente por la segunda cosecha de maíz. Los bionematicidas y biofungicidas también avanzaron, acompañando la preparación para la campaña de soja. En el caso de los inoculantes, la superficie tratada registró un crecimiento significativo, en línea con su fuerte relación con el cultivo de soja, aunque el aumento de área no estuvo acompañado por una expansión equivalente en valor comercial.
“La fotografía del sector es clara: existe demanda, adopción, una creciente confianza agronómica y mercado”, señaló Heringer.
Sin embargo, el ejecutivo considera que los resultados deben analizarse también desde la perspectiva regulatoria. Hasta el 24 de septiembre, Brasil había contabilizado 61 nuevos productos biológicos con registro activo. Al mismo tiempo, el plazo promedio de aprobación habría aumentado en 2026 a aproximadamente 20 meses para los productos biológicos y 16 meses para los productos biológicos/orgánicos, por encima de los niveles registrados en 2025.
“El mercado brasileño de bioinsumos crece a pesar del retraso institucional, y no debido a un entorno regulatorio plenamente funcional”, sostuvo.
La Ley 15.070/24 estableció el nuevo marco legal brasileño para los bioinsumos y reconoció las características técnicas y económicas específicas del sector. Sin embargo, su implementación completa todavía depende de la reglamentación.
Según Heringer, esta situación puede generar incertidumbre interpretativa, elevar los costos de cumplimiento, reducir la previsibilidad de las inversiones y retrasar los procesos regulatorios necesarios para llevar nuevas tecnologías al mercado.
“El cuello de botella del sector hoy no está en la aceptación agronómica de los biológicos; está en convertir esa aceptación en un entorno competitivo estable y escalable”, afirmó.
El ejecutivo también destacó que el desarrollo de un bioinsumo requiere inversiones importantes antes de la etapa de registro, incluyendo investigación, validación en campo, cumplimiento regulatorio y preparación de documentación técnica para los sistemas oficiales, como Agrofit y SISPA.
“Un entorno regulatorio inteligente no dificulta la innovación; la organiza, la acelera y la convierte en competitividad, productividad y un menor Costo Brasil”, señaló.
El desafío regulatorio adquiere una dimensión adicional ante la expansión internacional de los bioinsumos. A medida que las tecnologías biológicas ganan espacio en distintos mercados, la competencia entre países involucra no solo productos y desempeño agronómico, sino también eficiencia regulatoria, capacidad industrial y capacidad para transformar conocimiento científico en tecnologías comerciales.
“Brasil necesita ser un gran desarrollador, un gran formulador, un gran registrante y un gran exportador”, afirmó Heringer.
Para el representante de ABINBIO, los resultados del primer semestre deben interpretarse como una señal tanto de madurez del mercado como de la necesidad de adaptar el marco institucional al ritmo de adopción registrado en el campo.
“Sí, el sector creció. Sí, la superficie tratada avanzó de manera significativa. Sí, la agricultura brasileña está demostrando que reconoce el valor técnico de los biológicos. Pero precisamente por eso el país debería estar haciendo más —y mejor— en materia regulatoria”, sostuvo.
En su evaluación, la reglamentación de la Ley 15.070/24 va más allá de una cuestión administrativa y puede influir directamente en la competitividad futura de la industria brasileña de bioinsumos.
“Es una decisión de política industrial. Es una decisión de competitividad. Es una decisión sobre quién capturará valor en la próxima generación de la agricultura”, concluyó Heringer.
Argentina sin datos
Las mediciones optimistas que se registran en Brasil contrastan contra el panorama en Argentina donde no hay datos. La Cámara Casafe viene repitiendo, en los últimos dos años, que el mercado es de unos 120 millones de U$D, pero el dato ya quedó viejo y no hay mediciones que se estén realizando. Tampoco las cámaras CABIO y CIAFA han sugerido nuevos datos del mercado argentino que claramente transita un estancamiento a la baja con empresas que no llegan a cumplir los estimados de ventas y startups que les cuesta mantener el equilibrio económico.
En ocasión del último Seminario de Acsoja realizado en Rosario en el mes de Julio un importante empresario del sector disparó una conjetura. Según dijo en realidad a nadie le interesa saber el número de "litros vendidos" por conveniencia. "Si el mercado es de 10.000 litros y vos vendiste 5.000 sos un crack, pero si el mercado es de 1.000.000 de litros y vos vendiste 5.000 sos un desastre", explicó.... ¿Será así?
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