Arvejas: fiscalización y pureza varietal bajo la lupa oficial del INASE
En el marco de las recientes recorridas y jornadas técnicas destinadas a los cultivos de invierno realizadas por la firma RAGT Semillas, la fiscalización oficial y la calidad genética ocuparon un rol central en el debate agronómico. El ingeniero agrónomo Gabriel Saladrigas, coordinador de semillas de legumbres, hortícolas y agámicas de la Dirección Nacional de Fiscalización del INASE, participó activamente de las actividades para supervisar las innovaciones y acompañar el desarrollo productivo de firmas referentes del sector semillero.
Un cambio histórico en el cultivo de arvejas
Durante su análisis sobre la evolución del mercado en los últimos años, Saladrigas destacó un punto de inflexión vinculado a la rentabilidad del cultivo y a la adopción de nueva genética que transformó la producción nacional.
Históricamente, los productores lidiaban con un problema arraigado en los lotes: la presencia de plantas fuera de tipo, popularmente conocidas como "flor azul" o "grano huevo de tero". Sin embargo, la incorporación de materiales importados de alta pureza y el riguroso mantenimiento realizado en el país han modificado drásticamente el escenario. "El productor ha tomado conciencia de eso y hoy compra materiales puros y seguros tanto para hacer sus cultivos como para guardar su propia semilla", afirmó el funcionario.
El valor estratégico de la pureza varietal
Para el organismo de control, hablar de una semilla pura implica garantizar que un lote cumpla de forma estricta con todas las características fenotípicas ideales, desde la siembra hasta la cosecha. Al sembrar una variedad específica —como el caso testigo de la variedad Carrington— el objetivo es cosechar exactamente ese material, libre de mezclas o impurezas indeseadas.
Esta trazabilidad se sostiene mediante la inscripción de lotes de producción bajo fiscalización, los cuales son auditados y supervisados de manera directa por el INASE. El monitoreo a campo permite identificar rápidamente desvíos normativos: cuando un cultivo pierde pureza, suele manifestarse a través de plantas con características no deseadas (como ejemplares arcillosos con folíolos en las ramas) o mediante la aparición de flores azules en lotes donde la floración debe ser estrictamente blanca.
"El lote que no cumple con los estándares de pureza varietal previstos por la norma vigente debe ser rechazado, lo que significa que se retira del sistema de semillas y no puede ser comercializado al productor", advirtió Saladrigas, subrayando la rigurosidad de las inspecciones que varían según se trate de categorías de semillas prebásicas, originales o multiplicaciones sucesivas.
Calidad que garantiza el futuro productivo
Más allá de las vicisitudes climáticas o sanitarias propias de cada campaña —factores que impactan de forma directa sobre los rindes finales—, la misión primordial de la fiscalización es velar por parámetros innegociables: el poder germinativo, la identidad, la sanidad y la pureza varietal. Mientras que en algunos cultivos específicos se exigen análisis obligatorios de laboratorio (como el control de rabia en garbanzo), el espíritu general apunta a proteger al usuario final.
La jornada dejó en evidencia que la articulación entre el sector privado y los organismos de control técnico es la clave para consolidar una agricultura moderna, donde la genética de alta gama y la fiscalización transparente aseguran previsibilidad y éxito en cada nueva campaña invernal.
Mirá la nota:
Powered by Froala Editor