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Extensivos FEBRERO - 2026

Soja y maíz: ¿Cómo funcionan los biológicos ante el estrés ambiental?

Soja y maíz: ¿Cómo funcionan los biológicos ante el estrés ambiental?

El estrés ambiental genera pérdidas de más del 50% del potencial de los cultivos extensivos en Argentina y en muchas casos es el responsable de los enormes problemas de compactación y degradación de suelos que hay en el país. Históricamente, en el último siglo y especialmente luego de la Segunda Guerra, se desarrollo una tecnología  basada en insumos, donde  había pocas herramientas para escapar del riesgo climático y básicamente apuntaba al agregado de nutrientes si se observaba que el suelo o la planta mostraba déficit o productos que se enfocaban en un efecto tóxico sobre malezas, plaga o enfermedades.

La mayoría de los biológicos mejora de balance matricial (raíces, disponibilidad K), mejora del balance osmótico (Calcio, turgencia de membrana), beneficia  los procesos antioxidantes  (control de especies reactivas de oxigeno), activa procesos detoxificantes (control de sustancias tóxicas) y mejora  procesos metabólicos (de producción o defensa).

En situaciones de humedad, el stress térmico no modifica sustancialmente el desarrollo de azúcares y la altura de la planta, pero sí la formación de proteínas y lípidos, llo que determina una menor formación de vainas en soja, por ejemplo. 

En los diferentes mercados del mundo donde se promociona el uso de biológicos los desarrolladores debieron enfrentar resistencias de productores escépticos y uno de los puntos que siempre generó poca confianza es mirar al biológico con la mirada del químico. Un biológico no demuestra volteo de insectos al otro día o efecto curativo inmediato sobre una enfermedad, actúan diferente, lo hacen fortaleciendo las defensas naturales de las plantas para que se enfermen menos y mejorando la estructura y microbiología del suelo.

Bioestimulantes de segunda generación se presentan en EnBio 2026 

Todo puede cambiar en la percepción del productor con la llegada de los bioestimulantes de segunda generación. 

Los bioestimulantes de primera generación son sustancias de estructura muy compleja. Las algas marinas, por ejemplo, que son multifuncionales porque son multicompuestos. Contienen carbohidratos, polisacáridos, compuestos reactivos, minera les, micronutrientes, vitaminas, lípidos, proteínas, fucanos, laminaranos, etc. Los aminoácidos, por su parte, dependiendo del ‘mix’ pueden llegar a superar los 20 aminoácidos. Cada uno de esos aminoácidos tiene una función específica, pero cuando “Los bioestimulantes de primera generación son sustancias de estructura muy compleja. Las están juntos, dependiendo de la composición y la proporción de ellos, cambia la respuesta. En esa línea, tenemos aminoácidos que promueven raíces, otros

En la actualidad se están desarrollando ‘moléculas simples’ que -a diferencia de los bioestimulantes de primera generación pueden ser dirigidas más directamente al objetivo que se busca alcanzar. Estos son lo que se ha denominado como ‘bioestimulantes de segunda generación’ o SBM, por sus siglas en inglés (single biostimulants molecules). Moléculas simples que actúan como bioestimulantes. 

Estas moléculas simples de gama emergente comi moléculas simples (SBM) con efecto bioestimulante, están considerados los polifenoles, el ácido glutámico y la glicina betaína, entre muchos otros. “En nuestros ensayos hemos visto que cada uno -por separado- tienen un efecto muy interesante por su beneficio antiestrés para las plantas. Sin embargo, ahora sabemos que combinados con bioestimulantes de primera generación logramos un efecto multiplicador. Por ejemplo, un extracto de alga marina o una glicina betaína, si bien funcionan por separado, si los combinamos, obtenemos dicho efecto multiplicador", afirma el Dr. Prometeo Sanchez García, uno de los disertantes internacionales invitados a EnBio 2026.

La inscripción a EnBio 2026 está abierta en www.enbio.ar


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