Suelo activo, mediciones y bioestimulación a medida: las claves de Michal Slota
En la última edición del Congreso sobre Bioestimulantes realizado por Red agrícola en Perú, el investigador Michal Slota (Biotecnólogo, experto en Sanidad Vegetal y del Suelo), desglosó los principales desafíos y oportunidades que enfrenta la producción agrícola moderna: compatibilizar altos rendimientos y tolerancia a estreses abióticos sin descuidar la sostenibilidad integral de los agroecosistemas.
“El verdadero cambio de paradigma no radica en la simple sustitución de insumos químicos por productos biológicos, sino en comprender el funcionamiento del suelo a través de diagnósticos de precisión y decisiones basadas en evidencia científica” disparó.
1. El suelo como punto de partida: materia orgánica y microbioma activo
- El motor del sistema: Slota subrayó que cualquier estrategia agronómica exitosa inicia necesariamente en el suelo. Definir niveles adecuados de materia orgánica es indispensable, ya que actúa como el motor que sostiene la retención de agua y la dinámica nutricional del lote.
- El riesgo del exceso de urea: Advirtió sobre el impacto de la aplicación de dosis altas de fertilizantes nitrogenados de síntesis química como la urea, el cual limita la diversidad bacteriana nativa y reduce la actividad de los microorganismos encargados de hacer asimilable el nitrógeno y otros nutrientes.
- Sin suelo vivo no hay absorción: Aportar insumos externos sin una biología de suelo activa resulta ineficiente, ya que la planta no puede aprovecharlos al máximo.
2. Medir antes de actuar: el valor del diagnóstico inicial
- Punto cero y diversidad regional: A diferencia de ciertas regiones europeas con suelos más homogéneos, realidades como la latinoamericana presentan una notable heterogeneidad edáfica y climática. Por ello, el primer paso insustituible es un diagnóstico integral de laboratorio para ver la situación inicial de cada lote.
- Monitoreo microbiológico: No alcanza únicamente con medir parámetros fisicoquímicos tradicionales (pH, textura o concentración de elementos) Slota enfatizó la importancia de recurrir a herramientas comerciales de perfilado metabólico y conteo microbiológico para fijar un "punto cero" confiable antes de implementar cambios de manejo. Sin esta base, cualquier productor toma decisiones "a ciegas", sostuvo.
3. Bioestimulantes: adiós al azar, bienvenida a la base científica
- Criterio específico: Si bien el mercado ofrece una gama creciente de alternativas —como extractos de algas, fotoquímicos, microorganismos, polifenoles y todo tipo de bioinsumos—, Slota remarcó que el criterio de adopción debe guiarse por la necesidad puntual del cultivo y el tipo de suelo, no por elecciones aleatorias.
- No hay recetas universales: Recordó que en los inicios de esta industria muchas aplicaciones carecían de fundamento riguroso; hoy la agricultura exige entender que no existe una única "llave maestra" que resuelva todas las problemáticas.
- Probar a pequeña escala: Recomendó a los productores comenzar con ensayos comparativos en franjas dentro del propio campo para contrastar resultados y evaluar respuestas antes de masificar cualquier formulación o manejo.
4. Agricultura regenerativa: tres pilares tangibles
Frente a la proliferación del concepto de sustentabilidad como una tendencia o moda, el investigador propuso enfocar la gestión agronómica en tres parámetros concretos y medibles:
- Contenido de carbono y materia orgánica.
- Capacidad de retención hídrica del perfil.
- Diversidad y actividad metabólica de los microorganismos del suelo.
Bajo esta mirada, las prácticas regenerativas y las soluciones biológicas alcanzan su verdadero potencial cuando se complementan con rotaciones equilibradas, manejo racional de la fertilización y decisiones sustentadas en conocimiento agronómico sólido.
El Dr. Michal Slota es licenciado en Biología, cuenta con estudios de Postgrado en Biotecnología, mención Biotecnología Vegetal, y un PhD en Biotecnología Vegetal, todos por la Universidad de Silesia en Katowice, Polonia. Además, es Dr. en Ciencias Médicas, con especialización en Ciencias de la Salud. Su investigación se enfoca en la nutrición vegetal, la biología del suelo y la agricultura, además de la comunicación científica. Ha trabajado en la Universidad de Nottingham (Inglaterra), la Universidad de Silesia (Polonia), y actualmente se desempeña como líder de marketing de Nando y director científico del Instituto de Tecnologías Microbiológicas de Turku.
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