La ciencia detrás del poder bioestimulante de Trichoderma en los cultivos
El Dr. Enrique Monte Vázquez, Doctor en Farmacia y catedrático en el Departamento de Microbiología y Genética de la Universidad de Salamanca, España, brinda un repaso por los mecanismos moleculares y hormonales que explican cómo este hongo promueve el crecimiento vegetal, mejora la absorción de nutrientes y ayuda a las plantas a tolerar el estrés ambiental, incluso en ausencia de patógenos.
Durante años, el rol de Trichoderma, que hoy contienen la mayoría de los Bioinsumos que se comercializan en el mercado argentino, en la agricultura se asoció casi exclusivamente al control biológico de patógenos de suelo. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que su impacto va mucho más allá. En una conferencia técnica brindada para Red agrícola por el Dr. Enrique Monte Vázquez, especialista en la materia, se desglosaron los factores fisiológicos y moleculares que transforman a este hongo en uno de los bioestimulantes más potentes para los sistemas agrícolas modernos.
1. El mito de la linealidad: crecer en ausencia de patógenos
Históricamente se pensaba que la acción benéfica de Trichoderma se limitaba a frenar enfermedades. Sin embargo, experimentos realizados (con cultivos como rábano, pepino, pimiento, tomate y porotos) comprobaron que, aun sin patógenos presentes, las plantas colonizadas por Trichoderma crecen con mayor vigor y registran incrementos significativos en su desarrollo y producción.
La razón principal es energética: al no tener que destinar recursos a defenderse de amenazas biológicas, la planta concentra toda su energía en crecer, desarrollar un sistema radical más robusto y optimizar sus procesos metabólicos.
2. Eficiencia fotosintética y metabolismo de carbohidratos
Estudios recientes basados en ómicas (transcriptómica y proteómica) aplicados en cultivos como el maíz demostraron que la colonización con Trichoderma genera plantas más eficientes desde el punto de vista fotosintético. Asimismo, los perfiles proteicos revelaron un incremento notable en el metabolismo de los carbohidratos en comparación con plantas no tratadas.
3. El rol clave de las proteínas y la nutrición mineral
Uno de los grandes aportes de la investigación del equipo del Dr. Monte fue la identificación de proteínas específicas en la pared celular del hongo, cuya sobreexpresión demostró estar directamente relacionada con la formación de pelos radicales y el desarrollo de raíces laterales en cultivos como el tomate. Al expandir la superficie de absorción radicular, la planta incrementa de manera drástica su capacidad para captar nutrientes esenciales del suelo:
Nitrógeno: incrementos de hasta un 48%.
Fósforo: mejoras cercanas al 42%.
Potasio y Magnesio: aumentos que superan el 35%.
4. Modulación del etileno y las auxinas
Trichoderma interactúa estrechamente con la regulación fitohormonal de la planta:
Actividad ACC-aminasa: El hongo posee enzimas capaces de secuestrar el ACC (precursor del etileno, una hormona que en altas concentraciones inhibe el crecimiento). Al neutralizarlo antes que se convierta en etileno, se evita la detención del crecimiento radicular.
Producción de Auxinas y la "Ventana Óptima": Ciertas cepas producen auxinas que estimulan el desarrollo de raíces laterales. Sin embargo, el investigador advirtió sobre un punto crítico: la dosis importa. Un exceso de Trichoderma puede saturar a la planta de auxinas (superando el umbral de los 10 micromolar), provocando el efecto contrario (estrés y cese del crecimiento). Esto subraya la importancia de una correcta dosificación técnica en el campo.
5. Metabolitos volátiles y señalización
El hongo también produce metabolitos secundarios volátiles. A bajas concentraciones naturales, este compuesto actúa como una molécula señalizadora que estimula la germinación de semillas, potencia el vigor radicular y activa respuestas sistémicas defensivas (priming) frente a estreses bióticos y abióticos.
6. Resistencia al estrés térmico
La eficacia de estos mecanismos se traduce directamente a condiciones de campo extremas. En ensayos realizados en cultivos de girasol sometidos a olas de calor severas (con temperaturas de 43°C a 45°C durante diez días consecutivos), las plantas tratadas con Trichoderma demostraron mantener sistemas radicales más amplios, mayor verdor y mejor estado general frente al estrés abiótico.
El Dr. Enrique Monte Vázquez fue invitado a participar de EnBio 2027. Es licenciado en farmacia por la Universidad de Sevilla y doctor en farmacia (Microbiología) por la Universidad de Salamanca. Entre sus áreas de investigación sobresale el control biológico de hongos y diálogo molecular planta-microorganismo. En 1998, fundó la empresa de biotecnología NBT (en Sevilla) para poner en el mercado los resultados de investigación y patentes de su grupo. Más adelante NBT se consolidó como empresa de I+D al coordinar el proyecto UE de genómica funcional de Trichoderma. Actualmente es profesor titular en la Universidad de Salamanca, donde es catedrático de Microbiología.
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FUENTE: Red Agrícola
Foto: Sala de Prensa Universidad Salamanca saladeprensa.usal.es/node/135756
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