EnBio 2026: Estrés abiótico, el problema que pocos ven, pero todos sufren
Los problemas de rindes estancados y de compactación y degradación de suelos se repiten en todos los campos del país son básicamente un problema de estrés abiótico, o sea aquellos factores climáticos y mecánicos que están afectando gravemente a las plantas de soja y maíz y que no se ven y mucho menos se miden.
La jornada comenzó con una recorrida a campo para ver ensayos de manejo de estrés en soja y maíz tratados con diferentes tecnologías e insumos. Participaron de la misma el Director Nacional de Agricultura Jorge Gambale, el Ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires Javier Rodríguez y el Intendente de Junin Juan Fiorini quienes recorrieron los ensayos como un más y coincidieron en la importancia de comenzar a hablar de estrés en los cultivos que hoy se lleva cerca del 50% de los potenciales de rinde.
“Hacemos entradas exclusivas a los lotes para el control de estreses bióticos, pero no para estreses abióticos y perdemos mucho rendimiento”, la frase le pertenece al Ing. Sebastián Zuil quien abordó el tema durante el segundo día y además agregó: “La frecuencia de estreses abióticos, ya sea en duración como en intensidad, fue mayor en los últimos 7 años en comparación con la base de datos climática histórica. Para futuras campañas, hay que seleccionar cultivares e híbridos de mejor comportamiento a estreses ambientales, con alta capacidad de compensación, alta tasa de crecimiento durante el PC y más sincrónicos en su producción de estructuras reproductivas. Debemos recordar que las adversidades bióticas no siguen los mismos patrones que los cultivos, por lo que podemos estar con estrés ambiental intenso sin saberlo. Aún nos queda mucho camino por recorrer con bioestimulantes / hormonales / antiestresantes / etc. en cuanto a mejorar los balances hormonales (reducir dominancias) y “predecir o anticipar” la ocurrencia de estreses en cultivos agrícolas”.
Los microbios son el nuevo NPK:
Para el Asesor Wenceslao Tejerina director de Agroestrategias sostuvo que la pérdida por estrés abiótico llega al 65% de los rindes. “Los responsables son las altas temperaturas, exceso de radiación UV, exceso de Luminosidad, ozono, sequía, asfixia radicular, bajas temperaturas, heladas, viento, deficiencias de nutrientes, salinidad, déficit lumínico y hasta metales pesados en el suelo”. “Durante décadas, nos han entrenado para preguntar: "¿Cuántas bolsas de NPK necesito?" Pero en 2025, la pregunta más inteligente es: "¿Cómo puedo liberar los nutrientes que ya tengo en mi suelo?" Esta es la verdad que la mayoría de los consultores agrónomos todavía no dicen en voz alta: A tu suelo no le faltan nutrientes, le falta vida”, dispara.
A su turno el Ing Rodolfo Rossi, Presidente de Acsoja, explicó que la revista Nature, estima que, a mediados de siglo, los dramáticos efectos del cambio climático a nivel mundial podrán causar daños valorados en US$38 Mil Millones por año, lo que subraya la magnitud del problema y la urgencia de encontrar soluciones efectivas y justas desde el punto de vista económico. “Se viene un aumento de las temperaturas que provocará una gran caída en la producción” sostuvo. Llego la hora de apoyar prácticas agrícolas basadas en cultivos tolerantes al calor y la sequía entre otras variables”, sostuvo.
Entre las visitas destacadas se presentó el Dr. Prometeo Sánchez García es Profesor e investigador del Colegio Post graduados de México, quien no sólo deslumbró a los presentes con sus tecnologías para diagnosticar a campo, sino que dejó en claro que el estrés abiótico es el responsable de los problemas de brechas que hay en Argentina. Durante la visita a campo Sanchez García explicó y midió como una planta “linda a la vista” está estresada y perdiendo rindes en el mismo momento en que la están monitoreando. “No hay que quedarse con la profundidad de las raíces ni con que hay agua en el perfil. Puede la planta tener buenas raíces pero su tiene estomas cerrados la planta no toma agua, los estomas son las bocas de la planta y hoy existen una gran cantidad de equipos para medir cómo están. Un estrés por radiación puede estar afectando seriamente un cultivo que se ve bien a la vista. Una planta que durante 8 horas del día sufre estrés no puede rendir al máximo”, disparó.
Compactación de suelos y estrés:
Durante la segunda jornada el Dr Sánchez García se refirió al problema de suelos compactados y degradados que vio en los campos que le tocó visitar y explicó que la compactación de suelos que puede ser de origen químico, de origen físico o de origen biológico. “La compactación física tiene que ver con el tipo de suelo y con el uso de este sobre todo con lo generado por el tránsito reiterado de las maquinarias. La compactación química tiene que ver con una amplia concentración de calcio en algunos suelos y eso genera que, cuando se fertiliza campaña tras campaña, se forma un sarro y un tipo de yeso que comienza a generar taponamiento de los poros del suelo y eso comienza a generar un problema de mala infiltración y disminución de las raíces. El uso de fertilizantes a base de azufres o fósforo como los fosfatos eso empieza a generar esa formación de sarro” sostuvo.
Y lo que es más impactante, el agua de lluvia compacta. Parece que no pero el agua genera una compactación natural, para lo cual la recomendación es simple: aplicar ácidos orgánicos al suelo y luego micronutrientes para mejorar la microbiología, en ese orden, porque los micronutrientes no crecen en suelo compactado, necesitan un mejor sustrato.
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